Historia de Duendes

Los Duendes, esos seres mitológicos de baja estatura, de cuerpo como la de un hombre deformado que usa un sombrero grande como la de un charro mexicano, de color verde, expertos en ciencias ocultas, con poderes misteriosos y bromas maliciosas.

Éstos seres han sido inmortalizados en muchas películas como la de ¨Leprechaun¨.

Cuando era niño recuerdo que en el colegio charlábamos mucho sobre las historias de éstos seres sobrenaturales. Una de ellas es que los Duendes no soportan ver la imagen ni oír el nombre del sacerdote Irlandés San Patricio ya que él los expulsó de su Iglesia. Por ésta razón dicen que cuando alguien es poseído por uno de éstos seres se debe utilizar el nombre de Dios y el de éste sacerdote para realizar un exorcismo con éxito.

Duende

Estaba con un amigo del barrio sentado en la vereda, era media noche, conversábamos de varios temas. Éramos muy escépticos sobre las cosas sobrenaturales, pues siempre poníamos en tela de juicio la existencia de espíritus como la llorona, el jinete sin cabeza,   las almas en pena, y los duendes. Pero en un determinado momento comenzamos a hablar de las historias que se cuentan sobre los espíritus.

Mientras realizábamos nuestra conversación vi como un pequeño hombre con sombrero venía por la acera de al frente, fue sólo un segundo que lo vi pues regresé la mirada hacia mi amigo que estaba hablándome; pero casi de inmediato regresé a mirar aquel hombrecito y pues oh! sorpresa desapareció por arte de magia. Inmediatamente pregunté a mi amigo si lo había visto y también me confirmó haberlo visto y al igual que yo algo lo hizo desviar su mirada.

Entonces?, qué fue lo que pasó?, como pudo desaparecer tan rápido si en la acera de al frente sólo está la pared alta del colegio y además se encontraba en mitad de cuadra.

A pesar de que no pasó nada más fuera de lo normal, nos dimos cuenta de que es probable que sea cierto lo que se dice de los duendes. ¨No es bueno dudar de su existencia, ni de sus poderes, o intentar siquiera burlarse de su apariencia¨.
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Pesadilla

Recién me había acostado. La cama no era tan mala y la habitación estaba limpia, no era un hotel de lujo pero al menos tenía todo lo necesario, es decir, tenía su baño completo, televisor con cable y su ventilador, considerando que la zona era calurosa, además contaba con un intercomunicador por si necesitaba algo que me alcanzasen a la habitación y pues el servicio era bueno, limpiaban la habitación a diario, te cambiaban todos los días las sábanas, la toalla, el papel higiénico, el jabón, y el trato de las personas que atienden ahí era muy amable. En fin, no podía quejarme.

El día había estado agotador, tuvimos unos percances durante el trabajo que felizmente pudimos superar satisfactoriamente, aunque terminamos los trabajos mas tarde de lo normal.

Pero al estar acostado viendo las noticias en la televisión me sentí como si el cansancio se hubiera ido por completo. Sentí necesidad de salir a dar una vuelta por el centro de la ciudad. Volteé la mirada buscando el reloj pero no lo hallé. Me decía a mí mismo que antes de pararme para salir debo saber primero la hora para no hacerme tarde para regresar a descansar. Comencé a buscar el reloj sobre la mesita de noche que se encontraba al costado de la cama, lo buscaba sin haberme levantado, pero al no hallarlo puse mas atención en ello. Cuando de pronto oí un fuerte golpe. Era la puerta. Me hizo girar hacia ella y vi como se habría rápida y completamente apareciendo una silueta blanca que ingresaba velozmente en la habitación viniendo hacia mí para meterse luego bajo la cama.

Pesadilla

Sentí la sábana deslizarse como si la estuvieran jalando, pero atiné a sostenerla. Sentí mi corazón palpitar aceleradamente, corriendo un frío estremecedor en todo mi cuerpo que a la vez estaba sudando. Entonces mil cosas pasaron por mi cabeza, preguntándome qué era eso, qué es lo que había visto?
Tenía que ver qué era lo que estaba ahí. Debo ver qué está bajo la cama. Sentí armarme de valor, siento estar incorporándome, cuando de pronto desperté, sí desperté, todo era un mal sueño, una pesadilla.

Miré la mesita de noche y ahí se encontraba el reloj, reloj que señalaba que eran las 3:03 de la mañana. El televisor estaba apagado, la puerta cerrada, pero la sábana se encontraba en el suelo, sentí un poco de temor cuando me paré a recoger la sábana y revisar toda la habitación. Me volví a acostar, encendí el televisor y aunque tardé un poco volví a quedarme dormido.

Al día siguiente conté lo que había soñado a mis compañeros de trabajo, quienes me recomendaron cambiar de habitación, pues según sus creencias había ingresado un alma en mi habitación y era mejor no arriesgarse a continuar ahí mismo ya que podría ser una alma mala, un alma maldita. Eso hice.

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Durmiendo con un espiritu

EL día estuvo de lo mas normal, tras despertar en la mañana y tomar el desayuno que mamá había preparado para la familia fui al colegio; todo estuvo tranquilo a pesar que todos los compañeros comentábamos de la película de anoche que habíamos visto por la tele, esa película interpretada por Linda Blair, ¨el exorcista¨. La verdad me impresionó mucho y sentí miedo al verla, pero como dormía con mi hermano en el mismo cuarto lo pude dominar y dormir tranquilo. El cuarto era pequeño teníamos un camarote y yo dormía en la cama de arriba.

Durmiendo con un espiritu

Después del colegio llegué a casa, almorzamos y me puse a realizar mis tareas, salí a jugar un rato con los amigos del barrio quienes también hablaban de ésta película y esperaban ver la segunda parte.

Cuando charlaba con ellos sentí mi cuerpo estremecer comencé a pensar más en como se había desarrollado la película y todo lo que le pasó a esa niña. Cenamos y fuimos a dormir, no sé cuanto tiempo pasó cuando estaba en la cama, pero de pronto volvió ese viento frío a recorrer mi cuerpo. Dormía de costado hacia la pared cuando sentí que alguien estaba a mi lado, el frío que recorría mi cuerpo era intenso, ¡voltea y ve quien soy! parecía decirme ese alguien, mientras que yo trataba en mi mente de darme fuerzas diciéndome a mi mismo ¨no pasa nada¨ ¨no hay nadie¨ ¨es solo tu imaginación¨ ¨voltea y verás que no pasa nada¨ pero no, no podía voltear, no podía hablar, no podía moverme. Lo único que tienes que hacer es rezar y pedir a Dios que te ayude me dije, y eso fue lo que hice, si eso me ayudó, creo que el rezar me salvó. El frío se estaba yendo, volví a sentir mi cuerpo y a pesar de que sentí que ya todo estaba tranquilo, no me moví de esa posición hasta el día siguiente.

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Casa Embrujada

En éstas fechas y al encontrarnos solos en casa nuestra mente divaga en lo mas profundo de nuestros temores que sentíamos cuando éramos jóvenes.

En muchos casos recordamos ese espacio de la casa, que muchas veces y desde que éramos niños, no queríamos entrar solos, más aún si se tenia que hacer avanzada la noche.

Cuando vivía en casa de mis padres el diseño de su casa era la de una casa rural donde el baño se encontraba al final de ésta, pasando por un espacio que le llamábamos corral, el cual ahora bien puede ser un jardín o un patio. En ocasiones sentía ganas de ir al baño cuando todos estaban durmiendo, y pues ya se podrán imaginar lo difícil que era tomar la decisión para hacerlo; tenía que llenarme de coraje para pasar por el corral, el cual generaba sombras que me hacían pensar que algo o alguien se encontraba allí, pero que este alguien era un alma mala, un demonio, un muerto, o alma en pena. Cruzaba raudamente para llegar al baño y luego de terminar regresaba lo mas rápido posible hasta llegar a la cama donde me envolvía completamente con la frazada.

Casa embrujada

Ya adolescente fuimos a visitar a una tía en Chimbote y vimos una casa muy fea, pues estaba abandonada, y según mis primos y amigos existía la versión de que esa casa era una casa embrujada que ahí penaban. Las almas en pena eran dos, una era la de una mujer que vivió alrededor de 90 años y que toda su vida la había dedicado a la brujería, realizando rituales malignos. Ésta mujer tenía visitas de personas que deseaban el mal a sus enemigos y confiaban en las habilidades de la señora para lograr sus malos deseos. Pero en una oportunidad fue visitada por un hombre que engañó a la mujer haciéndole creer que venía por sus servicios pero en realidad llegó a matarla contratado por personas a quien la mujer supuestamente les había causado mucho daño con sus maléficas habilidades.

Pero antes que éste hombre logre matarla la mujer lo maldijo diciéndole que su alma jamás escapará de sus poderes y que siempre estará atado a esa casa siendo torturada eternamente por ella misma.

La historia no me causó mucha impresión pues sólo lo tomé como una historia más de tantas que se dicen por ahí; pero un día se dio el caso que tuve que subir al techo para recoger la pelota con la que estábamos jugando y quedé pasmado por unos segundos pues observé como dos personas se encontraban dentro de la casa en la que no había nadie; una de ellas estaba tirada sobre la mesa y la otra tenía una especie de lanza en sus manos con la que le hincaba fuertemente logrando que la primera emita brutales gritos de dolor. Lo único que atiné hacer fue patear la pelota hacia la calle y bajarme rápidamente persignándome una y otra vez. No conté de ésto a nadie ya que hasta ahora me digo a mi mismo que sólo fue mi subconsciente el que generó esas sombras.

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