Una hermosa leyenda infantil "El Quirquincho Músico"

Un fantástico cuento infantil es lo que nos dejó el profesor y periodista boliviano Óscar Alfaro.
En éste bello cuento se describe el gran sueño de un tierno armadillo que anhela cantar como sus vecinas las ranas y las aves.

Ésta bella historia empieza refiriéndose a aquel viejo quirquincho nacido en un arenal de Oruro que tenía una innegable afición musical. Él se deleitaba al oír cantar a las ranas en las noches de lluvia!. Sus pequeños ojos se le ponían húmedos de emoción y se acercaba arrastrando su caparazón hasta el charco, donde ellas cantaban. 

"EL Quirquincho músico"

_ ¡Oh, si yo pudiera cantar así, sería el animal más feliz del altiplano! - clamaba
Las ranas al escucharlo se burlaban de él y le decían:
_ Aunque nos vengas a escuchar todas las noches hasta el fin de tu vida, jamás aprenderás a cantar como nosotras, ya que eres muy tonto.
Pero el humilde y resignado quirquincho no se ofendía por tales palabras y sólo se dedicaba a escuchar su canto.

Un día creyó enloquecer de dicha al escuchar unos canarios que pasaron cantando en una jaula que llevaba un hombre. Y sin que el jaulero se diera cuenta el pobre quirquincho los siguió durante leguas, arrastrándose por la arena.
Las ranas al verlo le dijeron:
_ ¡Son de nuestra familia los canarios son sapos con alas, pero nosotras cantamos mejor! - mintieron vanidosamente.
_ ¡Chiss...esperen! - dijo una de ellas - Miren al tonto del quirquincho. Se va tras la jaula. ¡Ahora pretenderá trinar como un canario, ja,ja,ja,ja!

El quirquincho siguió corriendo y corriendo tras el hombre de la jaula, hasta que las patitas se le iban acabando, de tanto rasparlas en la arena.
_ ¡Que desgracia ya no puedo caminar y los músicos se van! - Se lamentó.

Ya de noche cuando regresaba a casa pasó por la choza de Sebastián Mamani, el hechicero, y decidió visitarlo.
_ Tú que lo puedes todo - dijo entristecido - enséñame a cantar como los canarios.
Sebastián Mamani puso la cara seria y repuso:
_ Yo puedo enseñarte a cantar mejor que los canarios, que las ranas y que los grillos, pero tienes que pagar la enseñanza...con tu vida.
_ Acepto - respondió el quirquincho-
_ Está bien, cantarás desde mañana pero ésta noche perderás la vida.
_ ¡Como!...¿cantaré después de muerto?
_ ¡Así es! - sentenció el hechicero, y el quirquincho aceptó.

Hoy "el Charango" se construye a base de madera.

Al día siguiente el quirquincho amaneció cantando con voz maravillosa en las manos del mago. Y cuando éste pasaba por el charco de las ranas, ellas se quedaron mudas de asombro.
_ ¡Vengan! ¡Milagro! ¡El quirquincho aprendió a cantar! ¡Canta mejor que nosotras! ¡Y mejor que los pájaros! ¡Y mejor que los grillos! ¡Es el mejor del mundo!
Y muertas de envidia siguieron tras el quirquincho que, convertido en charango, se desgranaba en sonidos musicales.

Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo había dado la vida por el arte.
Y es así como el armadillo, un pequeño animal mamífero terrestre y omnívoro, nos llegó a dar su valioso caparazón para escuchar su deleitable música a través del "charango".

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